El abigeato se ha convertido en un flagelo de nunca acabar en el departamento de Concepción, golpeando tanto a grandes establecimientos como a humildes familias campesinas.
Ganaderos denuncian pérdidas millonarias, inseguridad permanente y exigen a las autoridades resultados inmediatos ante el avance de esta organización delictiva que amenaza la economía regional.
El abigeato no discrimina. Si bien los grandes establecimientos son víctimas frecuentes, en los últimos meses se han registrado hechos que estremecieron a la comunidad.
Uno de ellos fue el de doña Juana Franco, de 94 años, residente en San Juan Evangelista, a quien delincuentes faenaron la última vaca que le quedaba. El animal era su único sustento, heredado de su esposo ya fallecido. Su familia denunció la falta de respuestas de las autoridades pese a que el caso ya había sido reportado en ocasiones anteriores.
▪️ Concepción al Día.